Entre las montañas de la Reserva Nacional
de Saja y las prolongaciones de la Sierra del Escudo de
Cabuérniga, se extiende, con una superficie de 56 Km2, el
Ayuntamiento de Mazcuerras, en el paraíso de la comarca
cántabra que baña el río Saja. En sus vegas se alzan siete
hermosos núcleos de población: hacia occidente, los pueblos
de Cos y de Mazcuerras, capital del municipio, separados
por el arroyo Pulero, en el interior, Herrera de Ibio, junto
al arroyo Ceceja, al norte se sitúan Ibio y Riaño de Ibio
y al noroeste, Sierra de Ibio y Villanueva de la Peña.
La presencia humana se documenta en el
municipio desde hace 15.000 años, por una punta de silex
encontrada en Ibio, usada sin duda por los cazadores y recolectores
del Paleolítico. Los primeros pobladores de Mazcuerras se
relacionan con pueblos de pastores y de vaqueros que trazaron
las sendas y caminos uniendo las zonas altas con brañas
y seles donde aún pasta el ganado durante el verano, con
las fértiles zonas bajas de los valles, dedicadas al desarrollo
agrícola y a la siega de la hierba para disponer de heno
durante el invierno.
De la presencia romana quedan, al sur,
los restos de su calzada desde la Meseta a la costa de Suances
(al Portus Blendium) y de la presencia medieval, hay referencia
escrita desde finales de siglo XII, con los monasterios
de Ssan Martín y San Julián y a su pertenencia a la Meridad
de las Asturaias de Santillana. En el pueblo de Cos, se
excavó en 1990 una necrópolis en la zona de Tresileja donde
se localizaron sepulturas del siglo VIII con interesantes
restos de la Edad Media.
Un documento de 814 hace referencia a
“Malacoria”, como lugar de procedencia de los foramontanos,
repobladores de Castilla fuera de las montañas o custodios
de las tierras de afuera. En la actualidad se recuerda la
importancia de la Ruta de los Foramontanos en el monumento
de piedra levantado en la Hoz de Santa Lucía y donde está
inscrito: “Aquí empieza esa cosa inmensa e indestructible
que llamamos España”. Otra prueba de la repoblación foramontana
se encontró en una necrópolis en Sierra de Ibio.
En lo religioso, el municipio de Mazcuerras,
dependió primero de la Iglesia de San Félix y San Doroteo
de Ibio, de Santa María de Yermo y después de la Abadía
de Santillana. En lo civil, se sometió al linaje de la casa
de Vega-Mendoza, luego Marqueses de Santillana. El largo
Pleito de Los Nueve Valles, concluido en 1581, supuso una
lucha por liberarse de este sometimiento y adquirir el reconocimiento
de realengo.
La provincia de Los Nueve Valles, creada
en 1630 por el rey Felipe IV, será el origen de la Comunidad
Autónoma de Cantabria. Ya desde 1835, el municipio de Mazcuerras
aparece como hoy le conocemos, aunque ha pertenecido a los
partidos judiciales de Comillas, más tarde pasó a Cabuérniga
y, finalmente a Torrelavega, al que pertenece actualmente.
Mazcuerras ha merecido la distinción de
Pueblo de Cantabria 2008, por sus valores históricos, culturales
y ambientales.
Arquitectura Civil
Es muy interesante, al recorrer los pueblos de la comarca,
comprobar la evolución de la arquitectura civil, desde las
construcciones defensivas o feudales, hasta los palacios
y las casas ue caracterizan las diferentes épocas y usos
del territorio. La torre o torre-palacio cumplía una misión
defensiva en los enfrentamientos frente a enemigos exteriores
o las frecuentes disputas internas de los señores feudales.
Destacan en Cos, la ruinas de la Torre medieval de los Vélez,
del siglo XIII y la Torre renacentista del siglo XVI, recientemente
reconstruida. En Villanueva de la Peña , la Torre renacentista
de Hoyos de los siglos XVI y XVII ha sido declarada Bien
de Interés Local. En Ibio, la Casa de los Guerra, construida
en 1285 y en Sierra de Ibio, la Torre renacentista, rehabilitada
actualmente como posada.
Los palacios destacan por sus características arquitectónicas,
pues suelen tener capilla adosada y están emplazados en
una gran finca o jardín, En Villanueva encontramos el Palacio
de Bracho, actualmente utilizado como restaurante, en Riaño
de Ibio, el Palacio de los Gómez de la Torre, construido
en 1771 y declarado Bien Inventariado; el de Mazcuerras
edificado en 1736 y los de Cos y Herrera de Ibio.
Las Casas Llanas o “Banizas”, son originalmente rectangulares,
con amplia solana, gallinero y corraliza, de una sola planta
y en hilera, que aún se pueden apreciar en algunos barrios
de Cos, Mazcuerras y Herrera de Ibio (Casa Bustamante del
siglo XVII)
La Casa Alta, se diferencia por la contrafachada de menor
altura que la principal, corralada con socarrena y soportal
con arquería de piedra que servía para guardar los aperos
de labranza, herramientas, realizar labores artesanales
y la deshoja del maíz y las alubias. Magníficos ejemplos
se pueden encontrar en todo el municipio.
La Casa con pajareta, para guardar el heno, es la vivienda
típica de los ganaderos, que así tenían la cuadra unida
a la vivienda, que durante el invierno se aprovechaba del
calor de la cuadra de los animales, y del aislamiento que
proporcionaba el heno de la pajareta.
Las Casonas Hidalgas, de los siglos XVII y XVIII, también
llamadas Casas con solana o Casonas Montañesas, se caracterizan
por sus arcos de piedra y sillería. Pueden admirarse en
todo el municipio, en su mayor parte perfectamente rehabilitadas.
Destacan en Mazcuerras, la Casona de Rivero del siglo XVII,
la Casa de Gutiérrez¬-Mier del siglo XVIII, la Casa de Escalante
del siglo XVIII, la Casona de Concha Espina de 1828 y Las
Magnolias de 1882.
Arquitectura Religiosa
Existe un rico patrimonio arquitectónico religioso en Mazcuerras,
formado por iglesias, ermitas, capillas, santucos y humilladeros,
en la confluencia de los caminos en los linderos de las
mieses o en los barrios.
En Cos está el Santuario de San Antonio, con gran devoción
entre los lugareños y la Iglesia parroquial, construida
en el siglo XVIIIde piedra de sillería con torre cuadrada,
barroca y con restos románicos en la cabecera.
Entre Cos y Mazcuerras se encuentra en ruinas la Ermita
de Cintul, la única de estas características en la comarca.
Se trata de una pequeña capilla de una sola nave levantada
a finales del sigloXIV y con grandes influencias del siglo
XIII. Son muy curiosas las ventanas ajimezadas de influencia
gótica, sobre las cuales hay un óculo con cruz griega y
en el interior, ábside con bóveda y grandes sillares.
En Mazcuerras se pueden admirar, perfectamente cuidadas
y conservadas, la Iglesia de San Martín del siglo XVII,
con planta rectangular y una monumental torre poligonal.
En la plaza de la Castañera se encuentra la Ermita de San
Pedro, del sigloXVII y en la plaza de Concha Espina, podemos
hallar la Ermita de San Roque.
En Villanueva de la Peña , bañado por el río Saja, se alza
el Santuario de la Virgen de la Peña, en sillería del siglo
XVII con pinturas al fresco muy rústicas. Junto a la plaza
del pueblo está la Iglesia parroquial de San Juan Bautista,
del siglo XVII.
En Riaño de Ibio, se cocntruyó en el siglo XVIII la Ermita
de San Vitores y la Virgen del Carmen. Cuentan los paisanos
qqu al santo le cortaron la cabeza por ir predicando y convirtiendo
infieles al cristianismo y que subió al monte con su cabeza
en la mano hasta encontrar la cueva donde quiso ser enterrado.
Junto a la carretera que viene de Riocorvo podemos observar
en Sierra de Ibio, la Capilla de San Roque, del siglo XVIII,
compuesta de una sola nave rectangular. Dentro del pueblo
está la Ermita de San Antonio, de propiedad particular y
cuidada hasta el más mínimo detalle por su dueña par uso
familiar y de los vecinos como manda su tradición.
En Ibio hallamos la Iglesia de Santa Cecilia, de principios
de siglo XVIII, con una sola nave que conserva un retablo
barroco. Destaca su pórtico de madera con pilares de piedra.
Saliendo de Ibio hacia Herrera hay un humilladero de piedra,
con cruz de madera y una estela labrada para arrodillarse
a rezar. Además en Herrera de Ibio se encuentra la Iglesia
de Santo Domingo.
Personajes
En el municipio de Mazcuerras ha habido a lo largo de los
años, poderosas familias que han marcado muchos de los hechos
famosos de la historia de España, entre los que destacan,
en el siglo XIV, el fundador Gutiérrez Guerra de la Casona
de los Guerra, hoy sede de la Yeguada Militar de Ibio y
en el siglo XVI, el militar Juan Guerra de la Vega nacido
en Ibio, que heredó el mayorazgo de la Casona de los Guerra
y que participó en la toma del peñón africano de Vélez de
la Gomera (1564), luchó en la Guerra de las Apujarras (1567-1571),
en la batalla de Lepanto (1571) y en la jornada de Pedro
Menéndez de Avilés (1574). También el heredero de la Casa
de Cos, Rodrigo Sánchez de Cos, que fue el primer Alférez
Mayor y regidor perpetuo de la villa y el fundador de la
Casa de Gómez de la Torre en Riaño de Ibio, Sebastián Gómez
de la Torre.
En el siglo XVII, los coroneles de Milicias, hermanos José
Antonio y Fernando de la Campa y Cos, así como Andrés de
Cos, señor de la Casa de Cos, Alfére mayor y regidor perpetuo
de la villa y el historiador, Fernando Guerra de la Vega,
nacido en Ibio, descendiente de la Casa de Ibio, que fue
alcalde de la villa de Santander. Comenzó la obra e historia
titulada “Elogios a Cantabria” concluida por su hijo Alvaro,
que fue Caballero de Hábito de Santiago, Capitán de la >Milicia
de Santander y paje del Rey Felipe IV. En el siglo XVIII,
destaca el religioso Anselmo Gómez de la Torre y Sánchez
Calderón, nacido en Riaño de Ibio, que fue Obispo de Tuy
y general de la “Orden de San Benito”, a quien se atribuye
la construcción del Palacio de Ibio. Su sobrino, Pedro Gómez
de la Torre y Caviedes de la Vega, nacido en Ibio, fue obispo
de Plasencia y de Ciudad Rodrigo.
Entre los siglos XIX y XX, la gran escritora y periodista,
Concha Espina, tuvo su casa familiar en Mazcuerras y se
hizo famosa a nivel nacional tras la publicación en 1909
de su primera novela, “La niña de Luzmela”, ambientada en
esta localidad. En reconocimiento a este hecho, la villa
cambió su nombre por el de Luzmela, dedicándole una Plaza
presidida por el busto de la escritora, que fue sustituido
en 2008 por una escultura realizada por su bisnieto. Su
hijo, el escritor y periodista, Victor de la Serna, muy
conocido tras su publicación Nuevo Viaje a España, la ruta
de los foramontanos, es el autor de la famosa frase existente
en el monumento de la Hoz de Santa Lucía. Su cuñado, Regino
Sainz de la Maza, académico de Bellas Artes, también pasó
largas temporadas en Mazcuerras y destacó por su virtuosismo
con la guitarra, como compositor y crítico musical. El empresario,
Domingo Díaz de Bustamante y Vélez, nacido en Herrera de
Ibio, fue emigrante en Cuba y miembro de la primera junta
de gobierno del Banco Santander. Construyó las escuelas
de Ibio, donde actualmente acuden los escolares del municipio
de Mazcuerras, llamado Colegio Público Malacoria de Educación
Infantil y Primaria. A mediados del siglo XIX, el indiano
Manuel Caviedes fundó en Herrera de Ibio un Hospital de
la Caridad, para pobres del concejo y del valle de Cabezón
de la Sal. En Sierra de Ibio, nació el famoso arquitecto
de la zona, Manuel Gutiérrez Vélez.
Naturaleza
Enclavado en la Reserva Nacional de Saja, el municipio de
Mazcuerras constituye el límite del gran bosque de hayas,
robles, serbales, abedules y acebos de la Cordillera Cantábrica,
donde hasta hace pocos años habitaban el oso, el lobo y
el urogallo, y aún abundan ciervos, corzos, jabalíes, zorros,
ginetas, martas, garduñas, armiños, tejones y gatos monteses.
Los castaños y avellanos son muy frecuentados por ardillas
y lirones grises, y entre las aves destacan las rapaces,
como el ratonero, el halcón abejero, el milano negro y el
llamativo alimoche. También son abundantes los pájaros carpinteros
como el pito real, el pico mediano y el pico picapinos,
y entre las pequeñas aves destaca el camachuelo de vientre
escarlata, y el zorzal malvís, muy apreciado por su canto.
La sorda o becada, de hábitos nocturnos, es muy perseguida
durante el invierno por los cazadores que valoran el trabajo
de sus perros para descubrirla entre la hojarasca del bosque
y luego su delicadeza gastronómica en la mesa. Por la noche,
lechuzas, cárabos y autillos ponen con sus reclamos una
nota de misterio. En los ríos y arroyos abundan exquisitas
truchas y una reliquia de la fauna ibérica, el desmán, una
especie de topo de río, que bucea en las pozas rebuscano
en el fondo los invertebrados de los que se alimenta. Durante
el invierno son muy abundantes también las aves migradoras,
como patos azulones, garzas reales, cormoranes, avefrías,
agachadizas y chorlitos.
Deportes
Las costumbres y tradiciones cántabras, marcan todos los
momentos de la vida en Mazcuerras. Tando es así, que en
sus boleras se reúnen muchas tardes del verano para disfrutar
de la compañía vecinal.
Otro deporte muy apreciado en la comarca, es el arrastre
de grandes pesos por vueyes y vacas tudancas. Espectacular
momento donde se funde el esfuerzo de hombre y animal.
No menos arraigados se encuentran la pesca de truchas y
la caza del jabalí, que permiten tardes de contacto con
la naturaleza y excelentes momentos a la mesa.
Entre los deportes modernos, la práctica del senderismo
y el cicloturismo se han impuesto con fuerza, al poseer
el municipio una gran red de caminos y sendas forestales,
que permiten a los viandantes la realización de cualquier
deporte en un marco natural de gran calidad.
Gastronomía
La gastronomía de nuestro municipio se basa en productos
locales de Alta Calidad. Las carnes de vacuno criados en
pastos naturales enriquecen las mesas con solomillos y entrecots
mezclados con salsas al queso picón y a las finas hierbas.
Mazcuerras es una tierra rica en huertas donde abundan las
legumbres y especialmente las alubias blancas, base del
cocido montañés. Este afanado plato, donde se mezclan las
alubias con berza, junto con el chorizo, la morcilla y el
tocino es el santo y seña de la cocina montañesa.
En los restaurantes del municipio de Mazcuerras, podemos
encontrar además truchas, carnes de jabalí y venado. Platos
contundentes y sabrosos que nos harán disfrutar tardes únicas
en compañía de amigos y familiares.